Mi Héroe, Mi Viejo, Mi Amigo
Hoy paso por nosotros un Viejo Año, lo vimos pasar
bien cansado , cuando ya él terminaba sus últimos minutos de 1440 que dio ese
dia al final de la medianoche.
Antes de confiar mi cabeza a la almohada que
es la que guarda mis sueños, sueños que muchas veces me los regresa.
Antes de que ese minuto llegase para reposar
en los brazos de Morfeo, me permití usar mis recuerdos para trasladarme a mi
infancia y verte a ti jineteando tu caballo de acero. Allí te vi a ti mi héroe.
En seguida haciendo uso de mis escasas
neuronas logre sacar del archivo de mis recuerdos mis años de cuando crecía
entre mi pubertad y en la fe de un Dios.
Tenia entre mis medallas a San Cristóbal pidiéndole
que te acompañara en tus caminos para que regresaras cada dia de tu larga
jornada de trabajo. Allí te vi a ti mi padre.
Luego entre el abandono de la pubertad y la
llegada de mi juventud, allí estaba yo
el Quijote haciendo prevalecer mis ideas frente a ti y mis profesores.
Mi propia personalidad me demandaba interpretar
la realidad desde diferentes ángulos.
A mis veinte tuvimos nuestro primer brindes
juntos donde sellamos nuestra amistad y relación de padre e hijo.
A mis 35 te vi llorar lagrimas de tristeza y
de amor al ver mi partida con mis tres carabelas hacia otros mares. En tus
lagrimas leí que me deseabas Buena
Suerte. Allí estabas tu mi Padre mi Viejo mi Amigo cuidando mis intereses.
Hoy a tus setenta y algo veo correr entre tu mejillas lagrimas de tristeza
porque un Nuevo Año empieza a dar sus latidos de Corazón joven, y sabemos que mi
hermano en sus años mozos su corazón
no muestra muchas fuerzas para enfrentar este largo camino que hay que caminar.
Todos en este universo tenemos una misión
espacio y tiempo que cumplir.
Mientras ocupamos este espacio tenemos que seguir
nuestra misión.
Dar y recibir es una bella misión, dar y
recibir amor es lo mas noble, y tu mi viejo estas cumpliendo tu misión de padre
cuidando de tu hijo y nuestro hermano.
Gracias Padre por tu misión sigue adelante,
no te preocupes por tu vejez tu amor por tu hijo te dará energía y admira a tu
hijo que saca fuerzas de lo imposible.
Mario
Amaya
Enero 2012